viernes, 11 de noviembre de 2011

.El Lenguaje.





De pronto es como si tomara el cuerpo, o parte de él. No es que venga de algún sitio exterior, extranjero, como por ejemplo: una promesa, un ruego, una intención ya manifiesta, un deseo postergado oído como secreto al interior de uno mismo. Llega, toma, comienza. Llega desde un lugar del interior, hecho de cavidades y letargos. Proviene, quizá, de un mito. Sin embargo, deviene rito cotidiano, bienvenidas y despedidas, la medianía del dolor y el amor. Llega de fuera y de lejos, es forastero y se reconoce en conversaciones, palabras escuchadas, deseos siempre anteriores. No es un nacimiento ni un renacimiento. Hay como un balbuceo que está entre lo escuchado y lo dicho, pero no es ninguno de los dos: no replica ni imita lo escuchado, no acaba nunca por ser lo que intenta ser. Está situado un poco debajo de una respiración ya entrecortada; incluso más abajo que el suspiro, que el bostezo, que el llanto aún naciente; antes que el primer beso, que la primera soledad. Se retuerce en la penumbra del tiempo y parece no ocupar más que un espacio mínimo. Tiene forma de acertijo y sin embargo no desespera con las falsas respuestas. Cuando suena, resuena. Parece un paisaje desconocido que comienza a habitarse con imperfecciones e interjecciones. Sube, siempre sube, porque necesita huir de la trampa de la identidad hecha a medida. Empalidece con la piel, se sonroja con la risa, permanece con la huída...Nació en una torre que dios no quiso. Nació de ese desamor. De esa nostalgia coja. Y tuvo hijos cuando comprendió que cada cosa nunca es cada cosa. Que una cosa como la materia puede disolverse en el agua del paladar que prepara su adjetivo. Que una cosa como el amor puede impronunciarse. Que la infancia no es su falta, sino la distancia que el tiempo ejerce para no atiborrarse de reglas, de acentuaciones que no provienen de un salto o de un asombro o de una distracción, de sustantivos y verbos que nunca estallan de pasión. Que una cosa como la muerte sólo puede ser dicha en voz baja. Y que una cosa como la vida debe ser sostenida con el resuello del corazón. Pronuncia lo que acaba de haber. Dice lo que acaba de inexistir. Está delante de ti. Detrás de ti. Enfrente tuyo. Dentro tuyo. Fuera. Llega. Toma. Comienza. El lenguaje.

jueves, 3 de noviembre de 2011

.Desear como Jurar.

 "Expirar solo al retirarse
Vencer la niebla antepasada
Anular la tosca sensación del vencedor
Sugerir atajos de arena
Mencionar lo inservible del adiós
Sobrevivir en el borde más opaco
Vivir en la circunferencia de las manos

Jurar como desear"

martes, 25 de octubre de 2011

.Los cuervos de Aldoux.


Abrí la puerta. No; no exactamente. Quiero decir: allí estaba la puerta, yo estaba delante de la puerta. Yo estaba de este lado, la puerta estaba allí; estaba cerrada, y entonces abrí la puerta. Pero no quiero decir que estuviese cerrada con llave; yo no tenía la llave. Tampoco tenía que accionar el picaporte, porque en realidad no estaba cerrada, no estaba del todo cerrada. No es que haya abierto la puerta, pero la puerta estaba allí; yo la empujé y giró sobre sus goznes. No lo suficiente, de primera intención; para pasar el cuerpo por allí debía empujar nuevamente, un poco más. Pero no lo hice; no pasé el cuerpo por allí. Abrí la puerta, y me quedé allí, esperando.

martes, 18 de octubre de 2011

"Esta penumbra habla
de aquello
que aún no ha sido

Extraña murmuración
del cuerpo

que incluso oye
algunas palabras

a punto
de estallar".
 

miércoles, 12 de octubre de 2011

El Hombre de ninguna parte


.“Lo más difícil a la hora de relatar la vida de alguien es elegir entre la abundancia de detalles y microsucesos, todos ellos importantes o insignificantes por igual. Si uno escoge incluir sólo los hechos importantes (…) entonces sacrifica la auténtica sustancia de la vida: lo efímero, los momentos menores, muy poca cosa para que quede constancia (el tren que se detiene en una estación en la que no hay nadie; una araña que desciende por una cuerda invisible y se posa en el suelo justo en el momento en que alguien la pisa; una paloma que te mira fijamente a los ojos; el leve hipo de una persona que está delante de en la cola para comprar el pan; una palabra ininteligible murmurada por un ligue de una noche, que duerme a tu lado, desnudo y anónimo”.

lunes, 3 de octubre de 2011

 Nada encontraría yo enfrentandome al mundo,
no son tiempos de radicalidades, quien hoy
quiera conseguir algo a traves de ellas sólo
accederá a un buen golpe en la cabeza.
Si me acompaña la tolerancia quiza pueda
mostrar algo, alternativo, no radical, en los hechos, sutil. 
Quiza podamos dar los primeros pasos sin comprometer
a nadie, sin discriminar ni ser apartados. 
Quiza esos pasos solamente
sean los primeros de una nueva forma de andar, pues ya hemos
aprendido que caminos son nada, todo es andar.
No confundimos caminos con caminar. 
El camino se idealiza, lo realiza el caminar.
Demosle pies a los objetos que fueron sujetos
y por proyectar caminos echaron raices mirando al cielo.
Seamos participes de la expansión. 
Todo se mueve.